Where return to glory happens. Boston humilla a Lakers y consigue el anillo.
Los Celtics culminan su temporada de ensueño con una paliza brutal a su archienemigo y se proclaman campeones de la NBA. Lakers solo aguantó un cuarto el vendaval ofensivo de Boston y sufrió una humillante derrota en el partido más importante de la temporada. Se vieron arrasados por el partidazo de todo el equipo local.
El partido comenzó con un Bryant acertadísimo, con 11 puntos en 6 minutos. Boston fallaba tiros sencillos y Allen empezó dirigiendo a su equipo. Pierce falló sus primeros tiros. Estuvieron muy acertados en el rebote ofensivo, gesto sintomático de sus ganas. Lakers pronto empezó a tener el problema de los turnovers. Gasol perdió 4 balones en el primer cuarto. Radmanovic y Perkins tuvieron que irse al banco por problemas de falta. Allen sufrió un golpe de Odom en el ojo y tuvo que irse al vestuario, y cuando esto pasó, Kevin Garnett tomó las riendas del partido. Dió las primeras ventajas a su equipo, y resultó indefendible para Pau. Con el final del cuarto, Pierce empezó a entrar en el partido y los Celtics ganaban 24-20.
El seguno cuarto fue la hora de la matanza. Boston le endosó a Lakers un parcial de 35-14 y se aseguró el campeonato. Posey salió al campo y volvió a ser una de las claves de la serie anulando a Kobe. La historia sigue el mismo patrón; Kobe empieza a un gran nivel y desde el segundo cuarto queda maniatado por James Posey. House, Pierce y Posey tomaron el mando del ataque. Los 3 estuvieron muy acertados y pusieron a su equipo con una ventaja de 10 puntos. Los Lakers, de nuevo víctimas de un pésimo banquillo, vieron como Gasol anotaba 6 puntos seguidos. El catalán anotó la última canasta en juego de su equipo a falta de 4 minutos para el descanso. Pierce y Rondo seguían a buen nivel, y Garnett siguió con su festival. Su canasta ante la falta de Odom fue expectacular. El ataque de Lakers despareció, y con él sus opciones. En el descanso el anillo ya tenía dueño. 58-35.
El resto del partido fue una fiesta para Boston y su afición, y una pesadilla interminable para Lakers. La ventaja no paró de crecer, y cada jugador local vivía su fuesta particular. Pierce no jugó un buen partido (4-13 en tiros) pero anotó 17 puntos y dió 10 asistencias. El partido de Rondo fue tremendo, estuvo cerca del cuádruple-doble (21 puntos, 8 asistencias, 7 rebotes, 6 robos). Garnett jugún el mejor partido de la serie y fue el mejor del patido. 26 puntos y 14 rebotes, en el día más importante de su carrera. Allen tuvo su momento en el último cuarto; anotó 4 triples consecutivos y acabó el partido con 26 puntos. Su hija enferma le dió fuerzas. Perkins jugó un mal partido, pero Powe y Glenn Davis lo arreglaron. Posey anotaba y defendia a Kobe, y House aprovechaba su valentía ofensiva. Pj Brown confirmó su papel de hombre de equipo, un hombre que estaba en su casa con sus 3 hijos hace unos meses, y que hoy se pone el anillo en sus grandes manos. A cuatro minutos para el final del encuentro Boston retiró a sus titulares y Lakers anotaba con cuentagotas gracias a canastas de Farmar.
El partido parecía no acabar para Lakers con esos tiempos muertos de televisión que tanto duelen. Por si fuera poco, Pierce le tiró el cubo de gatorade a Doc Rivers y la pista tuvo que limpiarse. La gente se aproximaba a la pista para preparar la celebración. Garnett rebosaba una felicidad única, abrazándose con todo el mundo y mirando al cielo con lágrimas. Pierce y Allen se mostraban algo más comedidos. Rivers era abrazado por todos. Sale de la final totalmente confirmado, y de paso, ha machacado la imagen de Phill Jackson. El marcador del Garden enfocaba los asi
Luis Javier González Cuéllar