Green Bay sigue luchando contra Favre. Una Batalla en la que solo pueden perder.

Julio 29, 2008 at 8:58 pm (Deportes, Fútbol Americano) (, , , , , , , , )

Mark Murphy, Ted Thompson y Mike McCarthy siguen en la misma actitud frente a la intención de Brett Favre, firmemente decidido a retornar a la NFL. La directiva de los Packers sigue moviendose en la delgada línea roja de maltratar al mejor jugador de la historia de la franquicia. El pasado viernes, Murphy, presidente de la franquicia, dio su apoyo a Thompson y a Mike. Los fans están muy divididos, y no han dado el apoyo que se esperaba al Quaterback. Favre mientras tanto, sigue entrenándose en Mississippi, esperando poder volver a jugar sin dañar a nadie, algo que ya es una utopía.

La fecha clave del drama era el domingo 27 de Julio. Los Packers volvían a su training camp, y Favre podía estar allí. Sin embargo, no estuvo, y no lo hizo por respeto al equipo de su vida. Thompson llamó al Quaterback en la noche del sábado para pedirle a Favre unos días, y así poder resolver la situación sin crear un enorme circo mediático en Lambeau Field. Favre volvía a demostrar una caballerosidad que han perdido los Packers. Los días pasan, y Favre no ha dado el paso definitivo para su vuelta a la competición: mandar a Godell, comisionado de la NFL, la carta de reactivación. Esto obligaría a los Packers a incluirle en el roster, o a cortarle.

Ted Thompson es el elemento visible de los Green Bay Packers. Ha decidido demostrar su fortaleza, pero lo ha hecho atacando el legado del hombre equivocado. Tiene 3 opciones: dar la bienvenida a Favre, cortarle, o traspasarle. Pero los Packers no saben salir del laberinto. El principal mensaje público es este: “Brett, te retiraste en marzo porque quisiste, y nos hemos movido con Aaron Rodgers para el futuro. Ya es tarde para que vengas a ser titular, te daremos la bienvenida, eres el legado de nuestra historia, pero tendrás que asumir tu rol de suplente”. Todo esto esta lleno de mentiras, de cobardes mentiras.

En primer lugar, Favre no se retiró por meros pensamientos personales, lo hizo también por la presión de los Packers, que no le dieron tiempo a su mejor hombre, que dos meses antes había rendido a un nivel cercano al MVP. Posteriormente McCarthy hizo declaraciones en las que manifestó que no le dieron tiempo porque pensaban que Favre no lo necesitaba, y que si lo hubiera pedidido lo hubiera tenido. Es muy poco creible que un entrenador de NFL no sepa lo que supone para un hombre de 38 años sentirse al 100% en marzo, algo especialmente recurrente con Favre.

Segunda mentira. Thompson tiene como eslogan: “we move without you” “nos hemos movido sin ti”. Indica que han dado un cambio de rumbo a la franquicia. 16 años después hemos dejado atrás a Brett Favre. Nada más lejos. Si decides seguir adelante, estás asumiendo que Brett es peor que Aaron, y no temes que abandone tu equipo y se enfrente contra ti. Thompson sabe esto, sabe que Brett ha lanzado por encima de 4000 yardas hace unos meses, sabe que es mucho mejor que Aaron. Se manifiesta públicamente con manifestaciones falsas. Si los Packers pensaran que Favre ya no puede aportar lo que da un titilar, le habrían cortado en el momento en que lo pidió. No temerían que Favre volviera a Lambeau Field con la camiseta de los Vikings, porque sabrían que Rodgers sería muy superior. Por tanto la segunda opción de avanzar hacia el futuro queda cancelada. Thompson ha alegado que es mejor traspasarle que cortarle, porque sacarían algo a cambio.

En el tema del traspaso tenemos otra mentira más. Si los Packers piensan que Favre está acabado, ¿por qué lo ponen en el mercado pidiendo una primera ronda del draft?. ¿Qué pedirían por Rodgers?. Además, los Packers no están dispuestos a negociar con el equipo que más puede dar: los Vikings. El hecho de que los Giants hayan sido campeones de la NFL en Febrero demuestra que cualquier equipo puede dar ese salto de calidad para ser campeón. Dar a un equipo como los Vikings, un equipo muy fuerte, un quaterback como Favre, supondría darles claras opciones de título. Esta es otra actitud cobarde por parte de la dirección de Green Bay. Únicamente van a negociar con equipos que no puedan hacer daño a los Packers. Hasta ahora han dado permiso a Jets y Buccaners para negociar con Favre. Pero ninguno ha mostrado un gran interés. El objetivo de Thompson es que Favre vaya a un equipo sin posibilidades, un equipo que no vaya a Lambeau Field en playoff para mandarle al paro. Favre quiere un equipo con opciones, pero todos los equipos candidatos al título tienen un quaterback consolidado. Favre no va a tener lo que quiere, y tampoco va a jugar con un equipo en transición. El traspaso tampoco es una opción.

La mentira más cínica es que Thompson está protegiendo el legado de Favre. ¿Qué manera de proteger un legado es romper 253 titularidades consecuitivas con el uniforme en que entrará al Hall of Fame? Thompson tiene un sueño: Favre se mantiene en su bello retiro mientras los Packers celebran su leyenda. Pero eso no es posible, porque el jugador al que empujaron a dejar la competición en marzo necesita el football para vivir. Thompson no quiere que Favre vuelva al equipo como suplente. En primer lugar por el circo mediático que supondría tener sentado a Favre. En segundo lugar por la debacle económica que supone tener en el banquillo a un jugador que cobra 12 millones. La situación está hiriendo a todos. Los Fans están divididos. Thomson está siendo humillado. Mc Carthy está desbordado. Los compañeros no saben quien les va a lanzar, y también están divididos. Y Favre está viendo como 16 años de fiel servicio a su empresa no han tenido ninguna recompensa cuando la ha pedido.

Rodgers mientras tanto manifiesta estar tranquilo. No va a perder su nuevo trabajo por pensar en el hombre que se lo ha dejado. Pero dudo que la humanidad haya creado a un hombre que sea capaz de ignorar la alargada sombra de Favre, un hombre que sin haber sido titular en la NFL sea capaz de sentirse por encima del mayor drama de la historia de los Packers.

Todo esto tiene soluciones, pero ninguna es sencilla. La más rápida sería que Favre dejara para siempre la competición. Los Packers habrían sobrevivido a la crisis. Pero la NFL perdería 16 partidos de uno de sus iconos, de la portada del Madden 09. La NFL quiere que Favre vuelva, y Godell se ha ofrecido para solucionar el conflicto.

Otra solución sería que los Packers admitieran sus erores con Favre y le permitieran ocupar el cargo de titular. Pero eso acabaría con todo el prestigio de la cúpula directiva de los Packers, y dañaría a un Rodgers que no se merece ser maltratato.

Lo más caballeroso sería que los Packers dejaran que Favre se fuera, premiarle por 16 años de servicio. Pero no van a permitir que un rival se refuerce, y por supuesto van a evitar con todo su alma que Favre vista de morado. Ya sea por traspaso o por liberación de contrato, la opción queda desechada. Favre en el fondo no quiere eso, es un Packer, y los Packers no se atreven a asumir las consecuencias.

Por tanto queda una solución lógica:

Consistiría en que Thompson hablara con Favre y le diera la bienvenida real al training camp. Favre pelearía su puesto de titular con Rodgers. La lucha debería ser juzgada objetivamente, y si Favre perdiera debería asumir 16 partidos de suplencia. Así Green Bay tendría a su mejor Quaterback, sea quien sea, y evitarían distracciones en el equipo. Lo normal sería que la lucha la ganara Favre.

Los problemas para Green Bay se multiplicarán exponencialmente si Favre retorna oficialmente a su roster, pues la única solución que les permitiría perder poco, es que Favre se mantuviera retirado. Los Packers se han metido en una guerra que no pueden ganar. Pero hay diferentes grados de pérdida. Desde que Favre se mantenga en casa y su equipo pierda opciones de Superbowl, hasta que la leyenda vuelva a Green Bay de morado. En conclusión, las únicas dos opciones lógicas son Mississippi o Green Bay. El retiro, o la vuelta a casa. Las nuevas condiciones de alojamiento solo las puede decidir el futuro, pero Favre tiene que tomar una decisión muy dura: poner en juego un glorioso legado a cambio de hacer lo que más quiere, o disfrutar de un glorioso retiro. Estar en el banquillo dañaría mucho a Favre. El paso decisivo de la saga es que Brett escriba a Godell, un nuevo reto de valentía para un Favre que ya ha tenido que superar la muerte de su padre, de su cuñado, y la enfermedad de su mujer. Todo ello lo ha resuelto lanzando el balón lo mejor posible. Como te agradezco cada snap.

Luis Javier González Cuéllar

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