España consigue un merecido derecho a soñar
España ganó a Lituania 91-86 y aseguró su segunda medalla olímpica tras la plata conseguida en Los Ángeles en 1984. La situación es la misma que entonces: jugar la final contra Estados Unidos, un equipo superior. La diferencia es que esta vez no es imbatible. Michael Jordan y compañía sí lo eran entonces. España jugó un partido un tanto dubitativo contra unos lituanos que estuvieron por delante solo cuando su muñeca estaba bien engrasada. En el último cuarto la fuerte defensa española, comandada por el camarada Carlos Jimenez, llevó el desacierto al ataque lituano. España ganó un partido muy trabajado sin dejar que Lituania tuviera verdaderas opciones en los últimos segundos.
El partido tuvo un inicio extraño. Cada uno le robó la identidad al otro. España había anotado tres de cuatro intentos desde la línea de tres puntos, Lituania solo un triple en diez minutos. Jasikevicius y Siskauskas daban un mejor ritmo a su ataque, sin embargo las pérdidas cometidas y los rebotes ofensivos concedidos impedían a Lituania mandar en el encuentro. El primer cuarto acabó con España dos puntos arriba (21-19), entonces un gran Mumbrú hizo que los suyos se pusieran con ocho puntos de ventaja (28-20).
Entonces Lituania engrasó su muñeca y anotó cinco triples consecutivos que le dieron el mando del partido. Un desparecido Jasaitis anotó tres y Kristof Lavrinovic, el bueno de los gemelos, los otros dos. La diferencia entre los dos hermanos es enorme. El talento no se lleva en la sangre. España no paraba el acierto de sus rivales y se fue al descanso perdiendo por dos (42-20).
En el tercer cuarto no cambió nada. Lituania seguía dependiendo del tiro de tres y España seguía anotando cerca del aro. Un gran Felipe Reyes seguía reboteándolo todo para España. Jasaitis era el más acertado de los suyos. Los tiros fueron muy habituales, pero ambos los convertían, así que no marcaron diferencias. Un triple y tiro libre adicional de Lavrinovic (el bueno, por supuesto), puso a Lituania 66-62 al final del tercer cuarto.
En el último cuarto el partido cambió por dos razones. Los hombres interiores de Lituania desparecieron del partido por problemas de faltas. Lavrinovic y Petravicius abandonaron el partido. La otra razón fue que España aumentó su intensidad defensiva para impedir que los lituanos siguieran anotando de tres. Jiménez fue el líder de esta reacción. Así el partido se rompió y España se puso siete arriba a falta de 3 minutos (81-74).
Jasikevicuis lo intentó hasta el final, pero no fue posible. Él siempre responde cuando hace falta, Kleiza y Siskauskas no. El primero realizó un partido lamentable, expulsado por dos faltas antideportivas. Siskauskas jugó un gran primer cuarto pero luego desapareció. La victoria española no estuvo en peligro. Lituania se enfrentará a una Argentina que ha vivido tiempos mejores en la lucha por el bronce. España se ha ganado el derecho a soñar contra Estados Unidos. En el 84 era una quimera, hoy es un sueño. El Redeem team es el único enemigo del Redeem team, pero si ellos no juegan como saben, no juegan en equipo, o no respetan a un rival al que han ganado de 37 puntos hace una semana, España tendrá opciones. Sin embargo la cosa está así, los demás tienen opciones cuando Estados Unidos no juega bien.
Luis Javier González Cuéllar