Nadal gana la batalla decisiva
En el que puede haber sido el mejor partido de la historia, Nadal ganó en el quinto set a un Federer que actuó como un verdadero campeón. El español se coronó en el coto privado del suizo. Ambos jugaron un tenis tremendo, dando lo mejor de sí en los momentos importantes, y Nadal acabó siendo mejor, otra vez. Muchos afirman que Federer es el mejor tenista de la historia. Nadal quizás aún no esté tan arriba, pero se ha ganado un puesto entre las raquetas más legendarias de todos los tiempos. El partido comenzó con Nadal a un nivel muy alto, sobre todo en los momentos decisivos. Federer no aprovecahaba las oportunidades que sí rentabilizaba el español. El partido pronto estaba con 2 set de ventaja para Nadal. El tercero llevaba un camino parecido, pero un parón por la lluvia permitió que el mejor Federer despertase. Empató el partido en una hora de tenis memorable, pese al altísimo nivél de Nadal. El partido llegó a un dramático quinto set, donde de nuevo la lluvia fue protagonista. Nadal fue creciendo dentro del drama y consiguió ganar por 9-7 y conseguir el mayor éxito de su carrera. Puede ser un cambio de ciclo, pero más allá de todo esto, hemos visto el mejor partido de la historia entre dos cracks que lo han dado todo. Ambos se han ganado un reconocimiento perpetuo. Sin embargo Nadal fue el que llegó más allá, y si Federer es el mejor de la historia, su rival también está entre los más grandes.
Pronto el esquema de Roger se vino abajo. Nadal le rompió el saque en el tercer juego del partido. Federer no encontraba su mejor ritmo de servicio. Nadal, mientras tanto, se mantenía seguro con el suyo y ganó el primer set por 6-4.
El segundo comenzó con un Federer distinto, muy acertado con su saque. Lo cierto es que según mejoraba la calidad del servicio del suizo, el partido se hacía muy dificil para Nadal. El suizo fue capaz de romper el primer servicio del español en el segundo saque. Una ventaja de 3-0 en el principio del set parecía dar aire al suizo, pero si algo ha demostrado los sucesivos enfrentamientos entre ambos, es que para Nadal toda montaña es escalable. Y las había escalado más altas. Nadal recuperó el break y le rompió de nuevo el saque al suizo. Seguía superando los malos momentos con su servicio, y con ello ganó el segundo set por un nuevo 6-4. La clave de la ventaja del español era sin duda la capacidad de solventar los momentos duros, y ahí ganaba Nadal.
Con el tercer set poco cambió. Federer se mostró menos errático con su servicio, pero no ponía en verdadero jaque el de Nadal. Así el español tuvo una gran oportunidad: 0-40 en el séptimo juego. Federer estaba totalmente contra las cuerdas, pero salió. Era solamente la primera vez que lo hacía. Con el suizo 5-4 arriba la lluvia llegó, y el partido tuvo que detenerse unos 45 minutos. A la vuelta el set continuó su camino. El servicio no peligraba y se llegó al Tie Break. En el desempate Federer llevó la delantera y lo ganó por 7-5.
En el cuarto set el nivel aún subió nuevos enteros. Se vivió un auténtico espectáculo. El saque del suizo alcanzó unas cuotas increibles. Nadal no pasaba apuros con su saque. No había oportunidades de rotura, y todo tenía que romperse con el desempate. Federer parecía K.O. Nadal ganaba 5-2 y tenía dos minibreaks de ventaja. Pero Federder no se rindió. Salió adelante ganando 4 puntos seguidos. Nadal tuvo dos puntos de campeonato, el segundo al saque tras un passing tremendo. Pero Federer lo salvó dandole con su propia medicina. Finalmente el suizo ganó el desempate por 9-7. Los últimos puntos del desempate fueron sencillamente sublimes. Federer demostró un instinto de campeón único, y sobrevivió a una batalla que tenía muy en contra.
Todo se tenía que decidir en el quinto set, donde acaban las grandes finales, y donde gana el más fuerte. Nadal no se vino abajo por haber tenido cerca la gloria, y Federer mantuvo un gran nivel con su servicio. La lluvia volvió a interrumpir una final con 2-2 en el marcador. Tras 20 mintuos el partido se reanudó, con una pista más humedecida. Federer se adaptó mejor a las condiciones y se acercaba más a la ruptura que el español. Sin embargo desaprovechó un 30-40, su última bola de break del torneo. El español se iba adaptando a las condiciones, y se defendía de los primeros servicios de Federer. Podemos decir que es el mejor defensor de la historia sin temor a equivocarnos. Nadal iba acercandose al break, tenía bolas para ello, y finalmente lo consiguió. En el decimoquinto juego del set, tras desaprovechar un 0-40, a la quinta ocasión rompió el saque del suizo. Federer nunca olvidará esa pelota que se le marchó larga. Nadal sirvió para alcanzar la gloria. Usó más el saque y red que en el resto del partido. No obstante Federer no se rendía ni en esa situación. Mandó el juego al deuce. Pero Nadal lo terminó, y alcanzó una gloria muy merecida ante el mejor rival posible.
Nadal ha vuelto a demostrar una dureza mental superior a la de su rival. Un dominio de tales proporciones frente a un hombre que lleva más de 230 semanas al mando de la clasificación ATP merece un premio como el que ha tenido hoy. Nadal ha vencido en la catedral del tenis, en un partido épico, quizás el mejor de la historia. Y sobre todo lo ha conseguido ante el mejor rival, el mejor del mundo, quizás el mejor de la historia, y que además es su amigo. Un hombre que tiene 22 años, que tiene un palmarés tremendo, y que apunta a número 1. En el 81 Borg tenía 5 títulos consecutivos en Londres, y cayó ante McEnroe. Desde entonces el sueco se hundió y perdió su nivel, solo jugó 3 torneos en los siguientes 3 años. McEnroe retiró a Borg. La situación actual no es así. Federer ha perdido una final que ha luchado hasta el último aliento, algo que no pudo hacer Borg. Es de esperar que el suizo sí se sienta capaz de volver a reinar en Wimbledon, algo que no pudo hacer el sueco. Solo el futuro dirá si esta derrota acabará con Federer. Pero lo indudable es que la progresión de Nadal ha subido muchos enteros con el triunfo de hoy, y que en algún momento el relevo va a darse. No es una derrota más para Federer, es una derrota en el jardín de su casa, una derrota que llena su álbum de pesadillas frente a Nadal, una derrota por 9-7 en el quinto. No obstante Nadal ha tratado a Federer con una admiración y un respeto muy destacables. Sabía contra quien estaba jugando, sabía quien estaba en frente, alguien a quien admira, pero al que cada vez envidia menos. Hoy parece haber comenzado el fin de la era Federer, de un candidato a ser el mejor de todos los tiempos.
Como espectador solo puedo pedir que estos duelos nunca terminen. Durante esta tarde todos hemos tenido el placer de vivir emociones que no se pueden representar con palabras bonitas. Gracias a los dos por habernos dejado el mejor partido de la historia. Los dos han merecido ganar, es cierto, pero Nadal ha sido más fuerte, y es un merecido campeón.
Luis Javier González Cuéllar